El explotar de la primavera

El pasado domingo 28 de abril volvimos al campo, en este caso concreto al cercano Parque Natural Sierra de Huétor, donde pudimos disfrutar de una estupenda jornada primaveral para conocer los diversos e importantes valores naturales y culturales que atesora este espacio. Con esta actuación acabamos el ciclo de visitas a espacios naturales de ese año de puesta en marcha del proyecto ECODÍAS.

Un tiempo “loco”, no olvidemos que las primaveras suelen ser así, con lluvias y algo de fresquete los días antes así como alguna posible presencia de esas tan necesarias aguas el día de la jornada, no impidió que un grupo de interesados acudiese a esta propuesta. Al final el tiempo acompañó, no nos llovió y las nubes nos protegieron del sol, que ya en estas fechas pica de lo lindo. No sabemos si nuestro sorpresivo “visitante de la playa del Caracolar” opinaría lo mismo, pero eso es otra historia.

La jornada estuvo acompañada de numerosos hitos. Y algunos de ellos reflejan la filosofía de esta iniciativa. Veamos un ejemplo. La Fuente Grande a Alfacar y la acequia de Aynadamar que nace de ella, nos permitieron reflexionar sobre la importancia de los sistemas calizos, no solo para la generación de unos entornos naturales muy significativos, sino también para el devenir de nuestras sociedades, ya que en ellos surgen manantiales y recursos hídricos que han marcado nuestra historia y el desarrollo de nuestro territorio. Ya en la ruta urbana El Agua del Albayzín hablamos de este manantial, origen de las aguas que nutrían a este barrio. Así que esto es un buen ejemplo de nuestro objetivo de ir generando una serie de redes entre los aprendizajes y vivencias de cada una de nuestras actividades. Redes que
nos permitirán ver nuestro entorno como el resultado de una compleja trama de relaciones, intercambios y sinergias.

En estos días se están viendo numerosas noticias de prensa que reflejan los trabajos de investigación que se están realizando en la zona para dar algo de luz a los terribles episodios acontecidos en el entorno vinculados con la “memoria histórica” y acontecimientos de la guerra y post guerra civil. En nuestro paseo recorrimos algunos de esos enclaves, el parque Federico García Lorca, el Barranco de Víznar y las Trincheras del Maúllo.

El Parque Natural Sierra de Huétor es un claro y valioso ejemplo del monte mediterráneo, un espacio que refleja la evolución de nuestros entornos naturales a lo largo de su historia. Nuestra zona de visita, originariamente dominada por un encinar, pasó, en sus partes bajas, a una zona de cultivos, que una vez abandonados se vieron ocupados por unas masas de pinares asociadas a las importantes repoblaciones que tuvieron lugar en estas sierras.

Todos esos ecosistemas fueron nuestros protagonistas, en un grupo que mostró un gran interés por conocer y reconocer a los integrantes de los mismos. Encinas, quejigos, olivos, diferentes especies de pinos, rico sotobosque acompañante, etc. tuvieron su protagonismo. Y dos espacios particulares fueron conocidos en esta andadura, la Arboleda Singular del Pinsapar del barranco de la Umbría (los pinsapos también son una herencia de nuestra historia natural) y el Arboretum de la Alfaguara (que tambien es historia forestal de esta sierra).

El pasado, el presente y el futuro de este espacio está fuertemente vinculado a la gestión que del entorno han hecho los pobladores de la zona. El Centro de Defensa Forestal (CEDEFO), es buen ejemplo de ello. Y con una dinámica participativa pudimos tener una primera reflexión sobre la importante labor que desde estos espacios se realiza para prevenir y combatir los incendios forestales que, lamentablemente, con más frecuencia e intensidad se presentan en nuestros montes.

Estamos convencidos que el esfuerzo físico de este paseo, sobradamente superado por los participantes, se vio ampliamente compensado por los magníficos paisajes visitados, por los golpes de humor que sorprendieron nuestro andar, por los agradables momentos del compartir la experiencia, etc.

Ahora que el “gusanillo” por conocer más este lugar ha sido sembrado, estamos convencidos de que nuestros protagonistas, los participantes, se convertirán en los mejores divulgadores de nuestro patrimonio.

Gracias a todos por la jornada y de nuevo, a la Fundación Caja Rural de Granada por brindarnos esta oportunidad.

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