Pues parecía que había muchas ganas de empezar esta nueva temporada de ECO DÍAS, las plazas disponibles para la visita El desconocido Realejo – 4 de octubre- volaron en un rato y el día de la actividad hubo pleno, con 31 participantes caminando por este barrio de Granada.
Así que con un grupo numeroso ya constituido, con mezcla entre veteranos del programa y nuevos participantes, empezamos a descubrir algunos de los tesoros presentes en este otro barrio histórico de la ciudad de Granada, ejemplo perfecto para ver los cambios de uso y ocupación del terreno a lo largo de la historia.
Una vez ubicados en la margen izquierda del río Darro, aun dentro de la Medina musulmana, pudimos ver, sobre plano, a donde nos llevaría el paseo y como se fue extendiendo la ciudad, poco a poco, desde esa Medina hacia el arrabal de los Alfareros y posteriormente el arrabal de la Loma. Un inicio que también nos permitió reflexionar sobre algunos de los planes urbanísticos que, precisamente, no nos han dejado una entrada al actual barrio del Realejo digna de la importancia histórica de este lugar.
La jornada tuvo dos partes claramente diferenciadas, una primera parte por la zona más montañosa del barrio, que nos condujo hacia las Torres Bermejas, y que nos permitió conocer la historia de los judíos en nuestro entorno y disfrutar de un entramado urbano que nos podría evocar, con todas las distancias oportunas, al pasado musulmán de esta colina. Además, disfrutamos de bonitos miradores como el propio de Torres Bermejas y el de la Placeta del Lavadero de la Puerta del Sol, caminamos por el eje principal de antigua comunicación de la zona y vimos el único aljibe de época musulmana de la margen izquierda del Darro, etc.
Y una segunda parte, ya por la zona baja del barrio, que en su momento fue usada como asentamiento de la nueva población cristiana, en especial grupos religiosos (conocimos algo más de las Comendadoras de Santiago y el Monasterio Santa Cruz la Real) y nobleza cristiana (donde la Casa de los Girones y el Palacio de los Tiros fueron nuestros ejemplos), a los que se otorgó tierras en esta zona y que supuso la demolición del viejo entramado musulmán para establecer una estructura urbana más lineal y uniforme.
Ente ambos, el Campo del Príncipe, zona de transición, que de cementerio pasó a convertirse en corazón del Realejo.
Como siempre, en el paseo, tuvimos algunas sorpresas, por ejemplo, algunas canciones y en este caso, también para acompañar a Carlos Cano y su “Alacena de las Monjas”, un pequeño aperitivo. Además, a los participantes, como veréis en las fotografías, la Fundación Caja Rural de Granada les entregó una bolsa de tela como obsequio por su participación.
Inaugurado queda el curso, esperamos seguir contando con vuestra participación para próximas propuestas.









