¿Y si fueran las aves la clave para la felicidad?

El pasado 18 de febrero llevamos a cabo la actividad “Aves urbanas, granadinos emplumados. En este encuentro, tuvimos el placer de disfrutar de una interesante charla impartida por el Dr. Juan Diego Ibáñez Álamo, profesor de la Universidad de Granada y miembro del Grupo Animal Eco Urban. En dicha charla, descubrimos cuántas aves habitan en la ciudad de Granada, tanto en términos de cantidad como de diversidad. Además, reflexionamos sobre las (grandes) ventajas y (pocos) inconvenientes que supone convivir con aves como vecinos.

Fue especialmente llamativo descubrir que nuestro patrimonio “avícola” está desigualmente repartido por la ciudad y como este puede llegar a influir incluso en nuestra felicidad, en nuestra propia salud mental y bienestar. Tal vez las aves, como el dinero, por si solas no de la felicidad, pero sin duda ayudan a conseguirlo. Pero para que esto sea real hace falta un ingrediente más, nuestra conexión con la red, no con la red digital sino con la red natural que suponen los ecosistemas. Ciertos humanos se han empeñado en intentar desconectarse de la naturaleza de la que, queramos o no, formamos parte. El ser humano es un animal singular, pero uno más, que esta programado para vivir en espacios naturales (o naturalizados) y compartir su vida con otros seres vivos. El convivir en la ciudad con aves, no sabemos si nos hace más felices (aunque estamos casi seguros), pero sin duda nos hace más humanos. Más allá de beneficios cuantificables, como el control de plagas y otros servicios, el escuchar a los vencejos en un atardecer de verano en uno de los miradores de Granada, tal vez no da la felicidad, pero seguro que te acerca a ella.

Pero ¿Cómo devolverles el favor a nuestros vecinos emplumados? Pues para eso realizamos la segunda parte de la jornada:

  • Por un lado, hicimos cajas nido (del modelo VARIO PINTO) destinadas a pájaros como el carbonero o el herrerillo, dos especies que les cuesta penetrar en la ciudad si no la hacemos más permeable. Estas cajas se sumarán a la red que estamos intentando trazar entre diversos amigos de las aves y que esperamos que se expanda y se consolide. Por cierto, aún estás a tiempo de inscribirte en la actividad Voluntariado Campus Universitario de este sábado y venir a colgar estas cajas nido (entre otras cosas).
  • Por otro lado, nos manchamos de barro para crear nidales de golondrina, una especie más rural que urbana, pero una de las tres famosas aves mosquiteras (junto con el vencejo y el avión). Solo un dato para demostrar todo lo que le debemos a estas vecinas, a la ciudad de Granada llegan cada primavera más de 9.000 vencejos y se estima que estos comen entre 10 y 40 mil mosquitos (y otros insectos voladores) cada día. Eso suponen ahorrarnos muchas picaduras y muchas enfermedades, y encima nos alegran la vista y el oído. ¿Cómo no las vamos a querer?

Hay muchas más cosas que se pueden hacer por las aves, pero, para empezar, el primer paso, es frenar un poco el ritmo vital y disfrútalas. Párate un segundo a observarlas o simplemente quítate un rato los auriculares y escúchalas, aunque no sepas que especie es. Simplemente reconecta.

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