Dos caminos singulares

Pues tras un primer aplazamiento hace unas semanas, las aguas vuelven a actuar, por fin podemos decir que hemos retomado Ecodías tras el parón vacacional. Y esa primera acción nos ha llevado a realizar, por primera vez, la visita urbana denominada El camino de los neveros.

Una visita que nos ha llevado a caminar y conocer algunos entornos algo más periurbanos, respecto al centro puramente dicho, de nuestra ciudad, que no por ello elementos muy significativos en la historia de la misma.

Un buen número de participantes nos reunimos en la Biblioteca del Salón para emprender la marcha en lo que sería un día casi veraniego en una recién iniciada primavera, ¡qué loco está el tiempo por estas latitudes!

La jornada tenía dos ejes longitudinales principales como protagonistas.

Una primera parte centrada en el río Genil, principal río granadino y elemento vital para entender la Vega. Si bien es cierto que en épocas históricas el río quedaba algo alejado del centro urbano, hoy es elemento vertebrador de nuestra ciudad. Aunque también es cierto que, en lo que es puramente casco urbano, llamar “río” a un encauzamiento tan agresivo, desde un punto de vista puramente natural, no es acertado. Conforme salimos de la ciudad pudimos ver como cada vez el río iba transformándose en algo más acorde a la estructura natural de un río andaluz, en el que este valioso ecosistema aporta multitud de servicios ecosistémicos a la propia naturaleza, y a nuestra sociedad, como integrante de la misma.

Así que ese contraste entre el principio y el final del paseo en paralelo al río es evidente que nos llevaba a reflexionar sobre la necesidad de naturalizar el río Genil a su paso por la ciudad. Alguna dinámica nos ayudó a reflexionar sobre la importancia de los ríos en nuestro medio.

Un poco más allá de la Fuente de la Bicha empezamos el camino de enlace entre el río Genil y el otro eje horizontal de nuestro paseo, el Camino de los Neveros, que realizaríamos camino descendiente durante su primer tramo, tras un pequeño repecho en el que notamos “la calor”.

Nuestra visita fue durilla, pues depende de con qué comparemos. Obviamente si la comparación la hacemos con la dura vida de los neveros, que pudimos conocer, estaba “chupao”. Nosotros de paseo de ocio un sábado por la mañana y estas gentes, duras jornadas de trabajo, por lo básico para sobrevivir, con el fin de bajar a la ciudad la nieve/hielo acumulada en las montañas. Nieve necesaria y sin la cual, recordemos que no teníamos ni electricidad ni neveras, por ejemplo, no se podían mantener correctamente algunos medicamentos.

Este camino se sustenta en una rica red de caminos públicos, las vías pecuarias, que atravesaban nuestro paisaje y que facilitaban otros trabajos ganaderos y agrícolas de gran importancia para nuestra sociedad. Y al igual que los ríos, las vías pecuarias, jugaban y deben seguir jugando un papel esencial como corredores verdes que conectan diversos y ricos entornos.

Ecodías seguirá realizando visitas por espacios naturales para que todos podamos disfrutar de nuestro tiempo de ocio y, de paso, conocer nuestro rico patrimonio natural y etnográfico. Pero recordad que, en otros tiempos, la vinculación de la sociedad con la naturaleza, en especial las montañas, se basaba en la necesidad de acudir a ella para la explotación de unos recursos naturales que costaba muchos sudores conseguir, y sin los cuales hoy no podríamos ni pensar en visitar, por puro placer, estos lugares.

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