Y pasamos de las lluvias al calor, así, sin avisar, para pillarnos por sorpresa. Por suerte para nosotros la jornada de Ecodías del pasado 30 de mayo se realizaba en el magnífico Carmen de los Mártires, uno de los jardines más singulares que tenemos en nuestra ciudad y, por tanto, pudimos cobijarnos en sus sombras. Lo hemos visitado en casi verano, y creemos que nuestros participantes lo visitarán en numerosas ocasiones, pues como todo jardín, es un espacio vivo que en cada estación nos regala distintas sensaciones.
Las visitas urbanas de Ecodías siguen con una demanda alta, así que un nutrido grupo de participantes nos desplazamos hasta la puerta del Carmen de los Mártires para empezar a desgranar su historia y sus jardines.
La historia del lugar tiene tela que cortar, pues desde el original espacio de zona de huertas asociada a la Alhambra hasta el jardín publico visitable de ahora, el lugar guarda muchos secretos. Algunos de ellos vinculados a su uso como residencia de órdenes religiosas, otros vinculados a unos propietarios muy adinerados que eligieron este lugar como lugar de residencia o descanso.
Pero lo más singular de este jardín es su concepción como jardín, allá por mediados del siglo IXX, cuando se empieza a construir lo que más o menos podemos reconocer hoy como el Carmen de los Mártires. La idea es sencilla y compleja a la vez, pero sobre todo atípica, hacer una colección de distintos jardines, basados en las distintas concepciones que en distintos lugares (Francia, Inglaterra, España…) se tiene de la jardinería.
Y a eso le sumamos un factor adicional, el tiempo, elemento vital de un espacio vivo, que va moldeando la evolución de los distintos espacios, al que se suma el capricho de los distintos propietarios para ir cambiando de un lado a otro algunos elementos para incorporar nuevas modas y gustos personales.
Elementos adicionales como zona de entrada y recepción, pequeños jardines que conectan los espacios más nobles, se añadieron a una visita en la que recorrimos los distintos jardines del espacio (el jardín español, el jardín inglés, el jardín paisajista o lago, la zona de huertas, etc.) y donde también nos dejamos adentrar en la zona de bosque más salvaje del lugar.
La sensación que nos transmitió el grupo nos lleva a pensar que ellos, hubiesen disfrutado como residentes del palacete, pero no solo de los jardines más “currados” y ostentosos, generalmente los cercanos a la residencia, sino también de los muchos rincones con encanto e historia que esconde esta maravilla, afortunadamente cada vez más conocida, de nuestra ciudad.
Y estamos seguros que, si en alguna otra ocasión al alguien se le ocurriese plantear destruir, de nuevo, este espacio para convertirlo en un hotel privado eliminándolo como espacio de disfrute del pueblo granadino y sus visitantes, hemos conseguido un buen número de seguidores para encadenarnos entorno, digamos al “cedro de San Juan de la Cruz, pero sin tocarlo, que no queremos deteriorarlo, y evitar su desaparición.
Ya solo queda una actividad de Ecodías, el Sacromonte, a realizar el sábado 13 de junio, con la que la Fundación Caja Rural de Granada finaliza esta tercera edición de la iniciativa.













