Parecía pequeño el agujero que realizamos el pasado 15 de marzo con el objetivo de disponer de otra charca temporal mediterránea en el Parque de las Canteras, Espacio Natural Sierra Nevada, pero nada más lejos de la realidad. Ayer, 17 de mayo, un equipo de aguerridos voluntarios tuvo la oportunidad de comprobar que las fotos no reflejan la realidad del “charco en el que nos hemos metido”.
Esta actividad, que se ha podido realizar gracias a la colaboración entre la Asociación Huella Verde de Granada y la Fundación Caja Rural de Granada, da continuidad a la anterior, pero a la vez supone la continuación de un proceso de creación al que todavía le queda mucho trabajo por delante.
La primera fase de nuestro trabajo consistió en impermeabilizar la cubeta de la charca que previamente hicieron los voluntarios del 15 de marzo. Así que, despejada la base de piedras, colocamos las correspondientes capas de geotextiles e impermeabilizantes (capas blancas y negras que podréis ver en las fotos), que fue el trabajo ligero de la jornada.
A partir de ese punto, el equipo de construcción asumió una labor más trabajosa, hacer honor al empedrado granadino, bueno, lo nuestro es un poco más bastorro, con el fin de recubrir toda la superficie de la charca con rocas y piedras. Esto tiene dos objetivos, uno más estético, que el lugar parezca más natural, más orgánico. Y otro más ambiental, ya que esas rocas serán la base donde se generará toda una cantidad ingente de sustrato donde agarrarán los alimentos que servirán para que los futuros renacuajos que colonicen este lugar puedan desarrollarse.
¿Y dónde estaban las rocas? Pues esparcidas por el entorno. Ahí empezaba el trabajo duro, partir con capachas y carretillas a por ellas, aunque dopamos un poco la acción apoyándonos en vehículos, que nos permitieron buscar fuentes de rocas más lejanas. Transportadas al entorno de la charca, el equipazo, poco a poco, fue cubriendo la superficie, aproximadamente habremos recubierto el 70% de la superficie, eso sí, la más complicada, los taludes de contención de la charca.
Aprovechamos también para ir creando las estructuras acompañantes de esta charca, que serán principalmente rampas de acceso a la misma para facilitar la entrada y salida de animales, y también la construcción de roquedos asociados a la charca, donde se podrán refugiar los futuros sapos que la ocupen y otros visitantes.
Lo dicho, todavía quedan labores por delante, acabar el empedrado, crear roquedos asociados y refugios varios para anfibios, posaderos de aves, zonas de vegetación dentro y fuera de la charca, vallado perimetral para evitar la entrada de animales domésticos o ganadería, etc. Esperamos que, para la próxima temporada de lluvias, el otoño e invierno próximo, ya pueda contener sus primeras aguas y, con suerte, algunos sapos corredores del entorno podrán sus puestas en ella al final del invierno o inicios de la primavera venideras. Pero no solo se beneficiarán ellos de nuestra acción, multitud de animales salvajes la utilizarán como fuente de agua, acicalamiento, lugar donde buscar “algo que comer”, etc. Recordamos que el ecosistema que estamos recreando, las charcas temporales mediterráneas, son de gran importancia en un ecosistema semiárido como el nuestro.
Además, durante la jornada, hicimos labores de mantenimiento de las plantaciones del entorno de la zona y, para finalizar, creamos unos bebederos para aves que también serán importantes en este verano que pronto nos acompañará.
Te invitamos a estar pendiente del ECODÍAS, porque la labor, debe continuar. Y, además de la labor ambiental desarrollada, en estas jornadas, el ambiente que genera el magnífico personal que participa, te hace disfrutar todavía más del esfuerzo realizado. No nos quitará las agujetas, pero nos reconfortará el alma.














