Un canto a la diversidad y una reivindicación de los pequeños.

Ayer realizamos una actividad especial denominada Bichos Urbanos de Granada, una oportunidad para acercar la rica biodiversidad que alberga nuestra ciudad. Los insectos, arácnidos y otra fauna de pequeño tamaño representan a la mayor parte de las especies con las que convivimos. Son seres habitualmente ignorados y, en muchos casos, rechazados o incluso aplastados. La sociedad no suele ser consciente de su relevancia ni de su impacto directo en nuestras vidas. A pesar de que sufren el desprecio humano, estos animales ofrecen servicios ecosistémicos vitales como la polinización o el reciclaje de materia orgánica.

Con esta iniciativa hemos querido, por un lado, reivindicar la diversidad en sí misma como un patrimonio de valor incalculable, extendiendo este concepto no solo a la fauna, sino a todos los ámbitos humanos (capacidades, gustos, arte, pensamiento o economía). Por otro lado, buscamos visibilizar a los más pequeños; esos seres imperceptibles que trabajan en silencio y que cumplen un papel trascendental. Su auténtica fuerza no radica en el plano individual, sino en la acción colectiva de la comunidad, granito a granito. Esta es otra pequeña lección que se puede extraer de los bichos: la importancia de la comunidad-sociedad que trabaja junta. Una hormiga puede hacer relativamente poco, pero un hormiguero puede modificar ecosistemas.

Se realizaron dos charlas: una por parte de los educadores de este programa (con el título “Motivos para no matar, e incluso apreciar, a los bichos”) y otra impartida por la entomóloga Olivia Sanllorente Bolinches, quien puso el foco en los artrópodos con los que conviven los humanos en Granada. Después creamos varios pequeños hoteles de bichos destinados a mejorar las poblaciones de estos animales, como gesto de “reconciliación” hacia ellos. Sin embargo, más allá de examinar de cerca y reconciliarnos con la fauna más común y estigmatizada de la ciudad, nuestro propósito fue rendir homenaje a la diversidad (en general) y al valor de lo insignificante: un recordatorio de que la suma de pequeñas realidades transforma grandes entornos.

Gracias a patrocinadores y colaboradores: desde la Fundación Caja Rural de Granada a la Universidad de Granada, y desde el grupo Animal Eco Urban a la Cruz Roja Granada. Pero especialmente nuestro reconocimiento a los participantes por su interés y curiosidad hacia su patrimonio natural.

Deja una respuesta